MU restaurante Antofagasta

by

Con un ambiente que parece más bien una fuente de sodas de mala muerte, MU engrosa de la lista de los restaurantes malos que toda ciudad posee. Con un piso de tablas sin limpiar hace algunos días, me percaté de que este restaurant no era del nivel que me habían comentado, y que por el contrario, dejaba bastante que desear.

 

Comencé por ordenar una copa de vino, la cual estaba en mal estado producto de la mala rotación y la cantidad de días que éste llevaba abierto. Para mi sorpresa, cuando le comento al garzón el estado del vino, quedo sorprendido ante su respuesta y reacción: Tomó mi copa y la alzó para mirarla detenidamente. Acto seguido, me señala:   “Es un vino muy bueno, donde su acidez y residuos hablan muy bien de éste”.

Sin duda alguna, esta debe ser una de las aberraciones más grandes que me ha tocado escuchar en algún restaurante. Es una falta de respeto, de información, y por sobre todo, la intención de querer engañar a un cliente con respuestas ignorantes de ese calibre.

Quedará por siempre dentro de mi repertorio de anécdotas legendarias de mal gusto.

 

En relación a lo acontecido, preferí pedir la carta de vinos, pero de inmediato me llevo la sorpresa de que no cuentan con una. Me invitan, en cambio, a levantarme de mi mesa e ir a la cava a elegir mi vino. ¿Cava?, aclaremos que no es lo mismo un mero estante con botellas que una cava, pues para ser tal debiese contar con la temperatura controlada e ideal para cada cepa, además de la correcta posición de las botellas (horizontales).

 

Degustar un tinto, a 30°C no es, por cierto, de lo más agradable. Menos aún, en verano. A continuación, me veo en la necesidad de ordenar una cubeta con hielo para poder darle un golpe a mi botella. A estas alturas, las intenciones de permanecer en el lugar eran acotadas.

Para comenzar, ordeno unas mollejas ($6.800): Entrada contundente y bien lograda. De fondo, Asado de Tira de Angus (16.000): Teniendo en cuenta que es corte de bastante grasa, donde de 4 costillas 2 debieran ser grasa, este sobrepasó todo promedio: Por lo menos el 80% (o más) era grasa.

 

En general, los altos precios de sus carnes se desdicen con lo que un buen restaurante de carne debiese ser. No se trata de cobrar caro por ello, sino de entregar un servicio acorde, platos de calidad con buena materia prima, y una ambientación acorde al valor del mismo. Restaurante muy poco recomendable. Pésimo servicio y lugar de higiene deplorable.